Los gallegos exculpan a Touriño y a Zapatero de la crisis, según el Barómetro de la Xunta
Los gallegos consideran que la situación económica de Galicia es mala. Que es peor que hace un año y que lo más grave está por llegar. La mayoría de ellos, sin embargo, no culpa a los políticos ni al Gobierno de la Xunta de la crisis. Los líderes del bipartito pierden puntuación respecto al trimestre pasado, pero siguen pasando el examen con un aprobado justo. El Barómetro del Clima Social de Galicia presentado ayer revela que la mayoría de gallegos -un 50,6%- califica de mala la situación económica de la comunidad. Una idea que ha cobrado fuerza en los últimos meses ya que en abril y mayo sólo pensaba así el 38,4% de la población.
La percepción de la economía autonómica, sin embargo, no se corresponde con la valoración que hacen los ciudadanos de su situación doméstica. Cuando se trata de mirarse a los propios bolsillos, un 26% de los gallegos considera que su situación económica es mala, frente al 20% que lo estimaba así el trimestre pasado. Un 31% más optimista define ahora sus finanzas como buenas, un porcentaje que ha disminuido ocho puntos respecto a hace tres meses. Como entonces, casi el 42% de las 2.000 personas entrevistadas durante los últimos dos meses se inclina por un ambiguo regular. Aun así, seis de cada diez gallegos reconoce que no ha variado sus planes o hábitos de vida por la actual situación, frente al 12% que asegura lo contrario. El secretario general de Análise e Proxección de la Xunta, Xosé Manuel Rivera Otero, explicó ayer que el desfase entre la percepción económica personal y la global "es habitual y se repite todos los meses".
Lo que también se repite e incluso aumenta a medida que pasa el tiempo es el pesimismo respecto a la crisis. Casi el 65% de los gallegos -un 28% más que el trimestre anterior- cree que la situación de la economía es peor que en 2007, y el 54,7% augura que no mejorará el año que viene.
La mala percepción de la situación económica ha arrastrado también la valoración del Gobierno de la Xunta. La confianza ciudadana en el bipartito cayó siete puntos porcentuales con respecto al trimestre pasado. El 52% de los gallegos considera positiva la labor del Ejecutivo frente al 59% de hace tres meses, según el anterior barómetro encargado por la Xunta.
El Gobierno autónomo sigue aprobando porque los gallegos no lo responsabilizan de la crisis, apunta Xosé Manuel Rivera Otero. Sólo el 1,2% de los entrevistados cree que el bipartito ha motivado los problemas económicos del país, frente al 41% que culpa de ello a los mercados internacionales. Un 22,3% de los encuestados acusa al Gobierno español y un 16,5%, a la Unión Europea.
Como los gallegos "enmarcan la crisis dentro de una situación general de la que no responsabilizan directamente a la Xunta", apunta Rivera Otero, los líderes del bipartito también pasan el examen de confianza de los ciudadanos. El presidente del Ejecutivo gallego y secretario general del PSdeG, Emilio Pérez Touriño, sigue siendo el líder político mejor valorado con un 5,49 -aunque pierde 20 décimas respecto al trimestre pasado- y casi el 44% de los encuestados aprueba la gestión de su partido. Lo mismo le sucede a su socio de gobierno, Anxo Quintana. La confianza ciudadana en el líder del BNG pierde fuelle, pero el vicepresidente supera el aprobado con un raspado 5,04. El 40% de los encuestados da el visto bueno a la actuación del partido nacionalista durante los últimos meses, frente a un porcentaje similar -cerca del 41%- que lo desaprueba. El presidente de los populares gallegos, Alberto Núñez Feijóo, sin embargo, mantiene su suspenso y obtiene una media de 4,46. Su gestión en el partido es valorada negativamente por más del 48% de los gallegos.
La encuesta no hace una estimación del voto para las próximas elecciones, aunque recoge los datos brutos de las respuestas a la pregunta: ¿a qué partido votaría si se convocaran ahora los comicios para elegir el Parlamento de Galicia? Uno de cada cuatro entrevistados se decanta por el PSdeG, el PP es elegido por el 21,4% y el Bloque, por el 13,6%.
Las preocupaciones de los ciudadanos son las mismas hoy que hace tres meses. Con un 31,5% el paro encabeza la lista de problemas que no dejan dormir a los gallegos. Le siguen el atraso económico respecto al resto de España (13,9%), las bajas retribuciones salariales (10,1%) y la vivienda y el urbanismo (3,4%).
El barómetro del clima social en la comunidad no ha sentado bien, como ya es habitual, a los populares gallegos. El partido de la oposición acusó ayer al presidente de la Xunta de "gastar el dinero de todos" en una "autoencuesta autoexculpatoria" encargada por el propio Gobierno para "seguir fuera de la realidad e intentar convencer a los gallegos de que viven en el mejor de los mundos". Para el secretario general del PP, Alfonso Rueda, el barómetro demuestra la "doble moral" de Touriño, que "gasta el dinero en autoencuestas para el PSOE" y después "habla de austeridad de la Xunta".
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2 comentarios:
Me gustaría que leyeran este artículo: “Los sondeos dan la espalda al PSOE”
Zapatero, preocupado con el descenso del PSC en Cataluña y la recuperación del PNV en Euskadi. Los socialistas pierden apoyos también en Galicia
El presidente volvió a hacer gala de su optimismo económico ante los portavoces que citó en La Moncloa.
La crisis económica ha acabado por tornarse en crisis política. Al menos, en lo que al PSOE se refiere. El Gobierno ha dilapidado en apenas tres meses el apoyo ciudadano que le dieron las urnas el pasado 9 de marzo. Y no sólo porque atrás haya quedado, según encuestas propias y ajenas, la ventaja de 3,5 puntos con la que se impuso al PP. En Cataluña, el Gobierno de la Generalitat, lejos de sumar apoyos, cae en picado en los sondeos. El presidente del Gobierno llegó a admitir ante Josep Antoni Duran Lleida, el pasado martes en La Moncloa, una ventaja de ocho puntos de CiU sobre el PSC. No es extraño que Zapatero, según ha podido saber este periódico, hiciese partícipe al portavoz de los nacionalistas catalanes de su malestar con José Montilla. Hoy, más que nunca, el presidente está convencido de que los socialistas catalanes jamás debieron de reeditar el tripartito, y sí gobernar en coalición con CiU. Pero no es Cataluña la única comunidad donde la demoscopia no revela buenos datos para el PSOE. Si hace unos meses en Euskadi el PSE se imponía con claridad al PNV por primera vez en lustros, hay algunos trabajos recientes que indican una recuperación de los nacionalistas vascos, que les sitúan de nuevo por delante del partido de Patxi López. Y esta situación preocupa incluso más a Zapatero que la de Cataluña porque todos sus planes para aquella comunidad pasan por que un socialista se siente en Ajuria Enea.
A ambas coyunturas territoriales se une que el PSdG tampoco está demasiado fuerte en Galicia. Esto es, que el Bloque Nacionalista Gallego (BNG) empieza a rentabilizar más que los socialistas el Gobierno de la Xunta. Ayer mismo se conocía una encuesta del propio Ejecutivo gallego en la que se pone de manifiesto un notable desgaste del Ejecutivo de Touriño, cuya formación política pierde cinco puntos respecto a hace tres meses.
En resumen, que Zapatero no tiene ni un solo dato demoscópico que le invite al optimismo, y así se mostró ante alguno de los portavoces parlamentarios que citó en La Moncloa. Por contra, cuenta alguno de los ilustres «visitantes» que Zapatero volvió a relativizar el alcance de la crisis económica. No sólo se mostró confiado de que las dificultades acabarán en 2009, sino que en 2010 ya nadie hablará de crisis. Lo cuentan los mismos que aseguran que tampoco puso demasiada objeción a un escenario de prórroga presupuestaria si no cuenta con apoyos suficientes.
Las vacas flacas, y más aún en tiempos de gastos desmesurados de las comunidades autónomas, tensan las relaciones y dejan en evidencia el modelo de Estado. El que, dicho sea de paso, el propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se propuso alicatar de arriba abajo subiendo el listón de la soberanía de Cataluña con su nuevo Estatuto.
Ahí está el Ejecutivo de Zapatero intentando contener el discurso pedigüeño del Molt Honorable José Montilla reivindicando las ventajas fiscales y presupuestarias. El debate interno parece tener mucho de pescadilla que se muerde la cola: si la Generalitat de Cataluña amenaza con que sin financiación autonómica no habrá Presupuestos Generales del Estado para 2009, el PSOE replica que sin PGE no habrá financiación autonómica. A punto de iniciar el verano, unos y otros parecen preferir nadar y guardar la ropa antes que ponerse melodramáticos.
En todo caso, el frente abierto no es menor para Zapatero. El quebradero de cabeza de la financiación autonómica, pretendida por parte del PSC sobre las bases de las balanzas fiscales, es real y, de ahí, que desde la calle Ferraz se venga emitiendo al resto de las regiones bajo su control la necesidad de tener la fiesta en paz, no fuera a ser que se le incendiase el patio de norte a sur y de este a oeste. En principio, y con las vacaciones a la vista, los demás líderes regionales socialistas optaron por un "todos a una" alrededor del jefe del Ejecutivo, pero ya veremos a partir de septiembre.
Todos, no. Un irreductible se resiste a tragar con las exigencias PSC y ejerce de nuevo Pepito Grillo del socialismo. Se trata del presidente del Principado de Asturias, Vicente Álvarez Areces, alias Tinín, que parece desde hace algún tiempo ir por libre y dispuesto a montarle a su carismático líder, José Luis Rodríguez Zapatero, un frente a favor de la solidaridad interregional. En la calle Ferraz, según ha podido constatar Garganta Profunda, ya se preguntan si tienen al enemigo en casa o qué han hecho ellos para merecer esto.
"Areces va y le canta la gallina a Zapatero", repiten estupefactos en la sede nacional del partido. El asturiano viene moviéndose y manteniendo diversos encuentros con otros líderes regionales para bombardear las pretensiones de financiación de la Generalitat de Cataluña. En definitiva, en Ferraz empiezan a ver con prevención la puerta abierta a la agitación de un Vicente Álvarez Areces que ha tenido satisfactorios contactos con el presidente de Andalucía, Manuel Chaves, de Galicia, Emilio Pérez Touriño, o el de Aragón, Marcelino Iglesias, entre otros.
"De ésta ponemos un circo y seguro que es un éxito...", ironizan en algunos despachos del cuartel general del PSOE.
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